Ramón Mariño Lorenzo-Sin Messi el Barca es u

Sin Messi el Barca es un equipo ordinario. La vigencia de las palabras de Beckenbauer. Barça y Bayern, dos entidades con caras bien diferentes

El 12 de mayo de 2015, en una entrevista con el diario L’Èquipe previo al encuentro de vuelta Bayern-FCB en Liga de Campeones, Franz Beckenbauer, presidente de honor del Bayern, mencionó una simple frase con un gran significado (ver ref.1 y 2): “Sin Messi el Barca es un equipo ordinario”. En dicha entrevista, Beckenbauer también advirtió que el Bayern necesitaba una renovación profunda de la plantilla, porque “media docena de jugadores tenía más de 30 años” y que en breve “no serían competitivos en el alto nivel”.

El Kaiser consideraba al FCB como un equipo común y corriente si no tuviera la presencia del astro argentino Lionel Messi.  Recordar que 6 días antes, en el Camp Nou, el 6 de mayo, el FCB ya había derrotado al equipo alemán 3×0 en encuentro de ida, con dos goles del rosarino. El Bayern luego se impuso en la vuelta (3×2), pero quedó eliminado. El FCB terminó coronándose a la postre en la final de Champions, venciendo a la Juve, y ganando un TRIPLETE ese año. El equipo culé era la referencia mundial para el resto de clubes en Europa.

Sin embargo, hoy, el Bayern se ha convertido en la referencia mundial, tanto en lo deportivo como en lo administrativo, con un modelo de gestión (ver ref.3) que le ha garantizado la competitividad ante la amenaza que representan los clubes estados (City y PSG) y aquellos con dueños multimillonarios (Chelsea, United, etc.), mientras que el club culé, se ha alejado de los puestos cimeros y enfrenta una grave crisis económica y deportiva. Entonces, ¿cómo explicar lo ocurrido?

Comenzaremos destacando que el Bayern realizó una renovación progresiva de su plantilla, dando salida a varios veteranos (Ribery, Robben, Hummels, Boateng, etc.) y a otros que no rindieron lo esperado, como Mario Gotze. Además, se nutrió de una joven generación muy talentosa (Pavard, Davies, Lucas, Coman, Goretzka, Kimmich, Gnabry, Sané, Musiala, Upamecano, etc.), que unida a los veteranos que aún muestran gran rendimiento (Neuer, Lewandoswki y Muller), le ha permitido al club alcanzar un nivel de excelencia en lo deportivo.

En cuanto al modelo de propiedad, el Bayern Múnich está en manos de sus 293.000 socios, pero con accionistas minoritarios como Allianz, Adidas y Audi que han reforzado una gestión económica y deportiva envidiable. El modelo alemán se rige por una norma muy sencilla: todos en la Bundesliga deben estar controlados en más de un 51% por el club social del que surgieron. El Bayern es, por ley, propiedad de sus socios en el 51%. En el resto 49% participan grandes corporaciones y compañías, con unos gestores que son leyendas del club, además con preparación. Notar que en el Bayern, la junta del club social la preside Herbert Hainer, ex CEO de Adidas, y tiene a futbolistas, académicos y empresarios junto a él. En el consejo del club, están altos cargos de Adidas, Audi, Allianz, Unicredit y Deutsche Telekom.

Por su parte, el FCB, después de ganar el Triplete en 2015, en los años posteriores, vio cómo comenzaba a debilitarse su plantilla con la marcha de un núcleo de jugadores que en su momento fueron fundamentales (Xavi, Pedro, Alves, Neymar, Iniesta, Rakitic, Suárez, etc.) y que nunca pudieron ser reemplazados pues los nuevos fichajes que se trajeron, de una u otra forma, no cubrieron las expectativas (Semedo, Alex Vidal, Digne, Andrés Gómez, Firpo, Coutinho, Dembelé, Arthur, Malcom, Pjanic, Griezmann, etc.), y otros como De Jong, Lenglet, Trincao y Dest, también han quedado por debajo, mientras que Braithwaite y Luuk de Jong han sido dos parches que han terminado jugando, en ocasiones,  de forma regular.

A pesar del debilitamiento progresivo de la plantilla, a mi juicio, el equipo culé continuó siendo competitivo incluso en Europa, hasta 2019. Recordar que ganaron DOBLETE en 2016 y 2018 en el torneo doméstico, e incluso en 2019, estuvieron a las puertas de ganar un TRIPLETE, de no ser por el “accidente” de Anfield, pues de haber sobrepasado, debían vencer al Tottenham en la final (algo que ya habían logrado en fase de grupos) y al Valencia en final de Copa. Sin embargo, tras el batacazo en Anfield, llegaron desmoralizados y diezmados (varios lesionados) a la final de Copa donde cayeron 1×2. Añadir que ya en las últimas dos temporadas el declive fue demasiado evidente.

Durante todo este tiempo, la merma de rendimiento de un grupo de jugadores y del equipo en general, era disimulada con el extraordinario nivel de Messi que, con sus goles, asistencias y generación de fútbol, maquillaba las carencias del equipo. El Barça ya había perdido una pata del tridente (Neymar), y Suárez, en Champions, mostraba un declive como goleador. Por otro lado, el medio campo envejecía (Busquets, Rakitic, Vidal), y los “sustitutos” no daban la talla (Coutinho, Arthur, Aleña, Pjanic, De Jong, etc.). Era casi “normal” que Messi tuviera que retrasar su posición en el medio campo para intentar generar, ante la incapacidad de los medios ofensivos que debían cumplir esta función en el equipo. Ya Messi no solo ayudaba en la generación, sino que la generación dependía prácticamente de él, y los goles, ni hablar. Por otro lado, el envejecimiento de la plantilla se hizo evidente en los últimos años, pero los jugadores disponían de contratos vigentes y altas fichas por lo que se complicaban los traspasos.

Al equipo culé ya no le alcanzaba para competir en Europa, pero al menos lo hacía en el torneo doméstico. La bochornosa derrota 2×8 ante el Bayern en 2020 y la agobiante situación económica, propició que el club diera salida a Vidal, Rakitic y Suárez. Sin embargo, la debacle llegó esta temporada cuando el club culé, atendiendo a la “nefasta situación heredada” y a las decisiones de la nueva directiva, priorizando el apartado económico para intentar sanear las cuentas, decidió no renovar a Messi y dar salida a Griezmann, Emerson e Ilaix. Notar que entre Suárez, Griezmann y Messi, el equipo perdió 80 goles (20+20+40). Con la salida de Emerson los laterales se resienten demasiado e Ilaix, tenía un perfil (Box-To-Box) que hoy no existe en el equipo. Por otro lado, Erick García parece un central que llegó sobrevalorado.

El equipo azulgrana no estaba preparado para asumir ahora la era pos Messi. No se preparó la transición, más bien se violentó, y esto, en lo deportivo, tiene un alto costo que no se resuelve entregando el número 10 a Fati. Si añadimos que se le dio salida a Griezmann (decisión muy acertada de Laporta) pero tampoco se reemplazó con un jugador de nivel (Luuk es otro parche), entonces, si antes costaba ante los equipos grandes, ahora el equipo sufre ante equipos de la media, sobre todo, si añadimos la cantidad de lesionados que hay hoy en la plantilla. El FCB más que a una transición, se enfrenta a una etapa de supervivencia. A mi juicio, la entidad catalana tardará al menos dos años para mejorar su situación financiera, recobrar cierto músculo económico y poder fortalecer el equipo con fichajes de nivel, para luego comenzar a competir con los grandes de Europa (miembros del TOP 4: Chelsea, City, Bayern y PSG)

Quizás, una posible solución a los problemas económicos del Barça es la que propone Jaume Roures, uno de los avaladores de la junta directiva de Laporta, quien recientemente recomendó el modelo del Bayern: convertirse en Sociedad Anónima manteniendo siempre el 51% de las acciones en manos de los socios (ver ref.4).

Lo cierto es que las palabras de Beckenbauer en 2015 tienen gran vigencia. Si algo se ha demostrado es que “Sin Messi el Barca es un equipo ordinario”, y esto es algo que de cierta manera corroboró también Diego Simeone, durante el último encuentro ATM-Barça, cuando mencionó (ver ref.5): “En otros partidos no ha habido mucha diferencia a éste pero ahora Messi no está”. Al final, nadie puede sentirse “sorprendido” con los resultados que ha tenido el Barça esta temporada, atendiendo al nivel de la plantilla y la cantidad de lesionados. ¿No es verdad?

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