Messi cambió la fecha de su entrevista por un motivo solidario

Leo Messi, igual que cuando está en el campo, ya sabe cómo va a jugar el balón antes de recibirlo. Se anticipa a todo. Lo que parece la sublimación de un instinto genial para la improvisación es la ejecución de una reflexión previa.

Leo, que no hablaba desde el 4 de septiembre, cuando concedió la entrevista a Rubén Uría para contarnos por qué quería irse, ha accedido ahora a un cara a cara con Jordi Évole en el que quizás nos saque de dudas. No lo sabemos. Es el secreto mejor guardado de esa conversación celebrada el viernes 19 en Castelldefels. Con Leo jugando en casa.

Por lo que sabemos, fue una exhibición. Charla profunda a la que Évole, perdido con el taxista, llegó tarde. Eso sí, Jordi, como todos los componentes de su equipo, llegó con el PCR preceptivo pasado para escuchar a la única persona que podía saber cuál va a ser el futuro del mejor futbolista del mundo. ¿Se va o se queda?

Se vaya o se quede, lo que está claro es que el 10 va a decirlo él cuando crea que deba decirlo. Es su vida, su decisión y, por lo que comentamos ayer con Évole en RAC1, lo hará pensando en el Barça porque Jordi, y de eso está muy seguro, salió de Castelldefels convencido de que Messi era un barcelonista de los pies a la cabeza.

Aquí tampoco se duda de eso. Ni de su amor incondicional a su nación, Argentina, y a sus raíces catalanas. Messi, plenamente consciente de la audiencia que podía generar esa entrevista, consensuó con su equipo de comunicación, con el de Évole y con la Sexta que, con perdón, el discurso del Rey no se emitiera, como estaba previsto, el domingo 20 sino que se desplazara al 27. La razón, admirable. Messi no quería interferir, ni mucho menos perjudicar en prime time, a la siempre admirable Marató de TV3 que ese día recaudaba fondos para la lucha contra el coronavirus. Más de 10 millones recaudados. Enhorabuena y hasta siempre, familia.

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